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Por qué viajar es la necesidad de hoy

Tomar el camino menos transitado siempre es la mejor opción. La ruta se llamaba “el Triángulo Tribal”; nos tomó dos semanas hacerla y, de hecho, la hicimos al contrario. También tomamos un pequeño desvío a Ladakh para encontrarnos con un amigo a mitad de camino. Esta ruta fue abierta hace solo dos años y la gente aún no está aprovechándola por completo. Seguramente por esto fue que no encontramos a ningún otro viajero por los primeros 1500km.

Pasamos la primera noche en Mcleodganj y no lo exploramos para nada. Fue una estancia de entrada por salida, prácticamente. A pesar de que habíamos programado nuestro GPS para llevarnos a Keylong, el camino nos dejó tan maravillados que tuvimos que detenernos a admirar el paisaje muchísimas veces. Sólo hasta después de que atardeció fue que llegamos al puesto de control de Shatrundi. Estábamos determinados a llegar a Khillar ese mismo día, sin embargo, los oficiales del puesto de control nos recomendaron que mejor nos quedáramos esa noche ahí debido a las condiciones extremas del camino. Este es el mismo lugar en el que ocurrió la masacre de Chamba en 1998, y mientras nos sentábamos alrededor de una fogata y conversábamos, me llegó esa sensación de aventura que viene con este tipo de viajes.

Photo Credits: Monalisa Borkakoty

Photo Credits: Monalisa Borkakoty

Muy temprano al día siguiente comenzamos una ruta llena de glaciares y pasos montañosos. El paso de Sach fue el primero –800 ovejas, dos pastores y su perro nos dieron la bienvenida. Les preguntamos sobre las condiciones del camino y dónde podríamos encontrar comida, porque la comida es mi mejor amiga cuando estoy en las montañas –siempre tengo hambre. Mientras nosotros nos detuvimos a pagarle nuestros respetos al templo del señor Shiva, ellos siguieron el camino a su pueblo.

Keylong era nuestro destino final, pero no hay paseo por las montañas sin pinchadas de ruedas, así que antes de continuar con nuestro viaje tuvimos que parar en Khilar. Khilar, con solo dos hoteles, es un pueblo muy pequeño donde no hay mucho que ver, en realidad; el lugar con más personas era la parada de bus. El no haber tenido señal por dos días me ayudó a disfrutar de una gran sensación de tranquilidad. El rio Chamunda corre de forma adyacente al pueblo, así que tomamos una habitación con vista a él. Mi amigo se la pasaba bromeando sobre la presencia de otras energías en el cuarto, y cuando al día siguiente me desperté con un labio inflamado –aunque sin dolor– tuve que estar de acuerdo con él con una sonrisa. Estas son las incomodidades que encuentras cuando tomas rutas muy poco transitadas: la falta de facilidades para turistas en la mayoría de lugares. Como ciudadana de un país en desarrollo, no fue un gran shock para mí, pero si fue un recordatorio para mi amigo del primer mundo.

Estábamos retrasados con respecto a nuestro plan de llegar a Keylong en dos noches. En la tarde, finalmente llegamos hasta Keylong. Estábamos increíblemente necesitados de comida, internet y dinero, y todas estas cosas las hayamos allí. Comprar una pomada para los labios también estaba como prioritaria en la lista de cosas por hacer. Estábamos ansiosos por acampar a 5521 metros de altura, pues era la primera vez para ambos.

Sarchu fue el último pueblo del Himachal Pradesh, y un área muy sensible. Los puestos de control son comunes cuando cruzas fronteras, obviamente, pero este fue extremadamente estricto y tenía un aviso gigante prohibiendo a los viajeros utilizar teléfonos satelitales, lo cual confirmaba la sensibilidad de la zona. Podían hacerte una multa, o peor, llevarte detenido bajo sospecha de ser un espía.

Escogimos el último campamento por la simple razón de que estaríamos más cerca a nuestra destinación –Leh– al día siguiente. Hay numerosos campamentos para viajeros por todo el camino, para que puedan descansar antes de subir más. La aclimatación es vital en estas áreas y, debido a que las personas no se lo toman tan en serio como deberían, tienden a tener náuseas y perder su apetito, lo cual lleva a deshidratación y terribles dolores de cabeza. Nosotros nos tomamos nuestro tiempo para fortalecernos y partimos al amanecer.

Estar en Leh fue tener dos días para ser un turista. Visitar lugares de interés, comer y comprar recuerdos fueron las únicas cosas que hicimos. Mi amigo no se sentía muy bien, aunque eso no obstruyó sus habilidades de turista para nada –rasgos de un viajero, tengo que admitir.

Photo Credits: Lorenzo Gallori

Photo Credits: Lorenzo Gallori

Las caminatas de mañana son la forma ideal de comenzar tu día en las montañas. Y si estás alrededor del lago Pangong, puedes imaginarte el esplendor de esta caminata en particular. Solo un tercio de este lago está en India y su magnificencia te dejará maravillado. Nosotros caminamos alrededor, y por lo que estábamos aún en modo turista, tomamos muchísimas fotos. También manejamos un rato y llegamos a otro lugar desde donde la belleza del lago te dejaba sin aliento.

Ese día estábamos casi a 473km de distancia de Keylong, y como una amiga nos esperaba allá, íbamos a hacer un viaje de 16 horas más con ella. Esa noche, actualizamos nuestras redes sociales, contamos historias, y compartimos bastante comida –el plan perfecto mientras nos preparabamos para un nuevo día en el valle.
Cada día paspábamos caminando de 8 a 10 horas, y nuestro principal objetivo era encontrar lugares donde poder almorzar o comer algo. El detenernos en innumerables lugares para tomar fotos, o simplemente para contemplar el paisaje, hizo que aumentara nuestro tiempo de viaje en una hora o dos. Pero, en definitiva, valió la pena. Esa noche acampamos en Chandrataal y caminamos en la mañana por 5 horas alrededor del campamento. Para mí fue completamente sorprendente su surrealismo.

Nuestra camioneta se pinchó en camino a Kaza, en un pueblo llamado Losar. Como no habían tenido electricidad por dos días, los mecánicos no pudieron ayudarnos, pero un amable caballero nos llevó en su coche, reparó nuestra llanta, y después nos trajo de vuelta. Habíamos tenido un comienzo del día genial, así que nos entristeció un poco que esto sucediera, pero cuando partimos de nuevo, las vistas nos calmaron, y cuando llegamos a Kaza, encontramos habitaciones para quedarnos y conocimos a otro amable caballero que dejaba que cualquier persona sin conexión usara su celular gratis. Una vez devuelta nuestra fe en la humanidad, estábamos emocionados por explorar más y por conocer más personas generosas en Spiti.

El transporte en Spiti no es posible. Solo hay un bus desde Kibber hasta Kaza y ninguno que venga de vuelta. Así que, como solución, todos los lugareños siempre piden que alguien los lleve. Conocimos a mucha gente cariñosa, y tuvimos un exquisito desayuno inglés en uno de sus restaurantes. Caminar por sus campos de arvejas y trigo, y alrededor del pueblo, fue muy enriquecedor. Me he dado cuenta de que una caminata siempre termina en felicidad.
Tuvimos que escoger entre Nako y Tabo para pasar la última noche en Spiti. Decidimos seguir lo que hacía todo el mundo, así que después de una buena comida en Tabo nos fuimos hasta Nako, en especial por el lago, pues nuestros anteriores encuentros con lagos nos han dejado con ganas de siempre escoger el lugar con el lago. Era ya hacia el final de la tarde cuando llegamos a Nako, así que pudimos tener una vista genial del lago con un atardecer espectacular de fondo. Fue mejor de lo que podríamos haber esperado.

Photo Credits: Maryann Tauro

Photo Credits: Maryann Tauro

Un delicioso desayuno con mermelada de manzana fue lo mejor de esa mañana. El viaje estaba llegando a su fin, al igual que mi misión de mostrarle India a un extranjero. Cuando pude ver lo contento que estaba, decidí que había hecho un buen trabajo, considerando que esta era su primera vez en el país. También era la primera vez que la maravillosa persona que nos llevó de un lado a otro hacía esa ruta. Y claro, mi primer viaje al valle. Así que a todos nos llegó al alma de cierta forma. La lección más importante que aprendí fue que nunca debemos perder la fe en nosotros mismos y en la forma en que el universo responde a nuestras preguntas. Solo a través de viajar es que las lecciones más importantes de la vida son aprendidas de la manera más fácil. La bondad en ti fluye. Déjala fluir. Yo me comprometo a viajar, sin importar lo demás.

Monalisa Borkakoty
Amante de las palabras, Monalisa es de Assam. Ella viaja para escribir y vive para viajar. Le encanta cualquier cosa que sea verde y dramática.

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By hemantk / Administrator, bbp_keymaster

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on Mar 23, 2017

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